domingo, 11 de enero de 2015

Desarrollo de una nueva línea de automóviles eléctricos sin conductor 

Los automóviles “inteligentes”, capaces de conducirse a sí mismos, no solo realizarán de forma rutinaria operaciones hoy tan engorrosas para los conductores humanos como la de aparcar o desaparcar en un espacio pequeño, sino que incluso serán capaces de encontrar la estación de recarga más cercana sin necesitar para nada al conductor humano. Comienzan a surgir vehículos eléctricos capaces de hacer trayectos cortos de manera autónoma, y de reaccionar apropiadamente ante obstáculos imprevistos, como por ejemplo una roca caída en la carretera o un peatón imprudente que cruza la calle sin mirar.

Incluso en los automóviles pensados para ser pilotados por un conductor humano, los más nuevos incluyen sistemas “inteligentes” de ayuda, que alertan al conductor de un posible topetazo cuando está aparcando, o vigilan la carretera y le indican la distancia de seguridad necesaria que debe mantener con respecto al vehículo de delante mientras circula. Otros detectan si el conductor se está durmiendo y le despiertan. Algunos de estos sistemas pueden incluso, ante la incapacidad temporal de la persona para hacer su trabajo al volante, tomar el control del vehículo para detenerlo de forma segura o para virar a fin de evitar una colisión.

Unos científicos del Instituto Fraunhofer de Ingeniería de Producción y Automatización (IPA) en Stuttgart, Alemania, trabajan en vehículos que sean capaces de autopilotarse a través de carreteras con tráfico y sin ayuda humana.

La especialidad de los investigadores del IPA es el desarrollo de robots. En el edificio del instituto existe un prototipo que se desplaza sobre cuatro ruedas y es capaz de encontrar de forma independiente la ruta a seguir, incluso a través de un terreno desconocido. Los retos que el robot debe afrontar son similares a los de la conducción automática. Aquí, también, los sensores necesitan escudriñar el entorno para detectar ev
entuales obstáculos y permitirle así al robot dar un rodeo cuando un obstáculo se interpone en su camino y luego seguir circulando hacia el punto de destino deseado. ¿Por qué, pues, no aprovechar esa experiencia tecnológica y aplicarla al coche? La obvia oportunidad de aprovechar en automóviles automatizados lo aprendido con robots comenzó a tenerse en cuenta en el IPA hace año y medio, cuando un equipo interdisciplinar de expertos en ciencias de la computación, matemáticos, ingenieros eléctricos e ingenieros mecatrónicos pusieron en marcha el proyecto Afkar.

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