Robots para asomarse al interior de volcanes
Explorar volcanes es una labor arriesgada. Esa es la razón por la que
la vulcanóloga Carolyn Parcheta y el robotista Aaron Parness, ambos del
Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena,
California, Estados Unidos, están desarrollando robots que pueden
meterse en hendeduras a través de las cuales a los humanos nos
resultaría imposible pasar. Así, tales robots pueden llegar a sitios
vedados para el Ser Humano y ofrecernos nuevas y fascinantes
perspectivas científicas sobre estas estructuras geológicas tan
inquietantes que son los volcanes.
El proceso exacto por el que un volcán entra en erupción aún presenta
bastantes misterios para la ciencia. Hay modelos, pero todos son muy
simples. El equipo de Parcheta busca ayudar a hacer más realistas a esos
modelos.
Esta línea de investigación será también útil para conocer mejor
algunos aspectos de los volcanes extraterrestres. Tanto en la Tierra
como en Marte, las fisuras son la estructura física más habitual desde
la que surge el magma. Lo mismo resulta probablemente aplicable a los
volcanes que estuvieron activos en la Luna, Mercurio, Encélado y Europa,
aunque el mecanismo de la erupción volcánica en estos otros cuerpos
planetarios, ya sea pasado o presente, es desconocido.
En los últimos años, varias naves de la NASA nos han enviado imágenes
increíbles de cuevas, fisuras y lo que parecen chimeneas volcánicas, en
Marte y la Luna. Desarrollar tecnología para la exploración robótica de
volcanes terrestres es un buen modo de ensayar tecnología que algún día
sirva para explorar volcanes de otros mundos.
Parcheta, Parness y Karl Mitchell explotaron este concepto por
primera vez el año pasado, usando un robot de dos ruedas al que llamaron
VolcanoBot 1. Este robot mide 30 centímetros de, longitud (12 pulgadas)
y posee unas ruedas de 17 centímetros (6,7 pulgadas).

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